La mujer escribe y eso es lo que importa










14 de junio de 2016

Bessy Reyna, 2 poemas 2 (+1)


Collage de Eugenia Loli



MIENTRAS TÚ

Mientras tú
llegas a la casa,
abres una cerveza
observas la televisión
mientras tú
te acomodas en tu sillón de siempre
comentas lo duro que se pasa en la oficina
ocultas la veces que le propusiste a la
     secretaria una cita
las veces que con tus compañeros en el café
     piropeaste a las mujeres
mientras tú
decides a cuál bar irás hoy
o te sumerges en el comercial y esperas la cena
     ella
trata de olvidarse de los piropos de mal gusto
que soportó camino al trabajo
de las proposiciones del jefe y los clientes
     ella
trata de preparar la cena
arreglar la casa
sonreír a los niños
y pretender que tus escapadas
son un juego pasajero
que tus caprichos son un juego pasajero
y que a pesar de todo ella es una
Señora feliz.

(en Poesía feminista del mundo hispánico (desde la edad media hasta la actualidad),
editado por Angel Flores y Kate Flores, Siglo Veintiuno Editores, 1984)

WHILE YOU

While you
comes home,
open a beer,
and watch TV
while you
settle down in the same old chair
and say how tough things are at the ofice
you don't say how often you
asked the secretary for a date
how often you and your drinking pals
made passes at the girls in the bar
while you
decide what café you'll head for today
or submerge in the commercial and wait for dinner
she
tries to forget the tasteless flirting
she put up with on her way to work
how she was propositioned by the customers and by the boss
she
tries to prepare dinner
fix up the house
smile at the kids
and thell herself that your escapades
are just a passing fancy
that your whims are just a passing notion
and that she in spite of everythings is
a happily married woman.

The Feminist Press, 1986 / Escrito por Angel Flores y Kate Flores)




Collage de Eugenia Loli



ELLA PIENSA EN LA FOTO

Ella piensa que estuvo allí alguna vez
una niña sin camisa
con el pelo rubio, largo y rizado.

Ella piensa que estuvo
parada frente a una palma muy alta.

Ella piensa que alguien tomó una foto
en la que puede ver la belleza de aquel cielo,
las nubes a punto de explotar,
el mar en la distancia. 

Ella piensa que estaba sonriendo,
su cara antes de ser impresa con arrugas 
adquiridas bajo otro cielo sin pasión 

Ella piensa que a lo mejor lo imaginó la foto 
pero ya no queda nadie que pueda decirle lo contrario.


SHE THINKS OF A PHOTO

She thinks she was there once,
a little girl with long blond curls
and no shirt.

She thinks she stood next to a tall palm tree.
She thinks there was a photo.

At times, she can still see the beauty of the sky,
clouds about to burst, the ocean in the distance.

She thinks she was smiling,
her face not yet printed with permanent
frowns under passionless clouds.

She wonders if she is dreaming.
There is no one left to tell her otherwise.


(de The Battlefield of Your Body / El campo de batalla de tu cuerpo,
Hill-Stead Museum, Farmington, CT, 2005)





LEI PENSA ALLA FOTO

Lei pensa che c’è stata qualche volta lì
una bambina senza maglietta
con i capelli biondi, lunghi e ricci.

Lei pensa che è stata
ferma davanti a una palma molto alta.

Lei pensa che qualcuno ha fatto una foto
in cui puó vedere la bellezza di quel cielo,
le nuvole pronte per esplodere,
il mare distante.

Lei pensa che stava sorridendo,
la sua faccia prima di essere stampata con rughe
acquisite sotto un altro cielo senza passione

Lei pensa che forse lo ha immaginato la foto
ma oramai non resta nessuno che possa dirle il contrario.




Collage de Eugenia Loli



B O N U S  T R A C K


LOS JÓVENES QUE AMÉ…Y QUE ME AMARON

No tenían barbas, hablaban bajito y tenían las manos suaves
con excepción de Ricardo, que una vez dio un puñetazo defendiendo mi honor 
y acabamos en el cuarto de emergencia del hospital.

Desde esa noche, el dedo del medio de su mano derecha
luce una cicatriz como si hubiera querido tatuar mi nombre en su piel.
Nunca nos besamos porque en aquel entonces yo era novia de su hermano,
el muchacho  unos años mas tarde decidió suicidarse.
Después de un tiempo Ricardo y yo nos enamoramos de la misma mujer.
El la conquistó. Yo no dije nada. 

Hubo otros jóvenes en mi vida. Besos en la última fila del cine,
paseos románticos que terminaban en áreas frente al mar donde se daban citas los amantes. 
A uno de ellos le gustaba la lluvia porque nuestro aliento
empañaba las ventanas del carro, como una cortina que escondía nuestros cuerpos.

Amé al extranjero  que me enseñó el firmamento
susurrándome nombres de constelaciones mientras mi cabeza descansaba en su brazo.
Su hermano mayor me regalaba flores y me hacía sentir como una estrella de cine.

Entre esos jóvenes había uno que me  acariciaba sentados en un sofá viejo 
en el portal de su casa, mientras su abuela dormía en el cuarto de al lado.

También estuvo aquel soldado gringo estacionado en Panamá
con el que casi me caso. Lo transfirió el ejército.
“Debemos confiar en Dios”  como dicen sus billetes. .

Pero confieso que mis favoritos eran los que los otros llamaban
cuecos, pájaros y maricones.

Ellos no me hablaban del futuro, ni de matrimonio o hijos. No querían poseerme.
Ellos diseñaban mi ropa. Con ellos bailaba, me divertía. 

A estos compañeros favoritos los amé sin reservas 
y los seguí amando aun después de ir perdiéndolos uno a uno al amor
o a lo que fuera que llamábamos ese deseo que sentíamos
en esos días. 






Bessy Reyna
(San Luis, Cuba, 1942)
Reside en EE.UU., desde 1969
ESCRITORA/PERIODISTA/POETA
su WEB
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