La mujer escribe y eso es lo que importa










14 de enero de 2017

Joumana Haddad, Dentro y fuera


Obra de Antonio Lee



DENTRO Y FUERA

No es el hombre en mi vida. 
Es mi vida en el hombre.
Mae West


Una vez me enamoré de un tipo porque me trataba como a una reina
luego dejé de amarlo porque no era un rey.

Una vez me enamoré de un tipo porque me hacía reír
luego dejé de amarlo porque no bebió mis lágrimas cuando lloré.

Una vez me enamoré de un tipo porque hablaba bien
luego dejé de amarlo porque hablaba mucho pero no decía nada.

Una vez me enamoré de un tipo porque me llevó hasta la Luna
luego dejé de amarlo porque no sabía como traerme de vuelta a la Tierra.

Una vez me enamoré de un tipo porque me gustaba acostarme con él
luego dejé de amarlo porque no le gustaba acostarse a mi lado.

Una vez me enamoré de un tipo porque me deslumbraba
luego dejé de amarlo porque se deslumbraba a sí mismo.

Una vez me enamoré de un tipo porque hizo algo bien
luego dejé de amarlo porque no sabía cómo tocar mi alma.

Una vez me enamoré de un tipo porque sabía cómo tocar mi alma
luego dejé de amarlo porque no sabía cómo tocar mi cuerpo.

Una vez me enamoré de un tipo porque me sentía a gusto con él
luego dejé de amarlo porque me sentía demasiado a gusto con él.

Una vez me enamoré de un tipo porque era inteligente y culto
luego dejé de amarlo porque se jactaba de ser culto e inteligente.

Una vez me enamoré de un tipo porque me hacía soñar con él
luego dejé de amarlo porque me cansé de soñar.

Una vez me enamoré de un tipo porque sabía cómo entrar en mi vida
luego dejé de amarlo porque no sabía cómo salir de ella.

Una vez me enamoré de un tipo porque era guapo y sexy
luego dejé de amarlo porque, él también, pensaba que era guapo y sexy.

Una vez me enamoré de un tipo porque me escribía bellas cartas
luego dejé de amarlo porque sus palabras no se hacían carne.

Una vez me enamoré de un tipo porque me admiraba
luego dejé de amarlo porque yo no lo admiraba.

Una vez me enamoré de un tipo porque era perfecto
luego dejé de amarlo porque era perfecto.

Dentro y fuera
fuego tras fuego,
dentro y fuera
de polvo a polvo,
y aquel que me deje en llamas
todavía no ha nacido.
Y aquel que me deje en llamas
todavía hay que encontrarlo.




JOUMANA DIXIT


P: ¿Sólo Occidente es culpable de la imagen tópica de la mujer árabe, sumisa y con velo?


R: En cada incomprensión hay siempre dos responsables. Estaba harta de que se viera a la mujer árabe solo como víctima. Pero es demasiado fácil apuntar el dedo y acusar; yo también soy la primera responsable de lo que estoy viviendo. Para ser honesta hay que decir lo que no funciona en nosotras.  La mujer árabe, sin generalizar, a veces elige el estado de víctima. Es más fácil decir "yo no puedo hacer nada, es mi destino", que decidir cada día hacer una declaración de guerra al mundo. Eso es lo que quiere decir ser mujer en el mundo árabe, y no sólo, también en muchos lugares del mundo.

(Leer entrevista completa en: ESCRITORAS UNIDAS)




Joumana Haddad
(Beirut, Líbano, 1970)
POETA/PERIODISTA/TRADUCTORA/ACTIVISTA
extraído de: LA PETITE DAME
para leer más en: POESÍA DE MUJERES
en FACEBOOK

3 comentarios:

carlos perrotti dijo...

Genial, lúcida poeta. Su ironía es el corazón de su sabiduría. Lo que me impresiona también es lo joven de su pensamiento. Admirable por todas partes.

lunaroja dijo...

Impresionante..

Nurhay dijo...

Gracias por poner poesía a las palabras que ayer quise transmitir a un oequeño ser de 9 años que preguntaba llorando por qué cuando creía que un amigo era o persona perfecta para ella siempre aparecía un fallo grande, como no saber reír o no escuchar con el corazón...
Gracias.

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