La mujer escribe y eso es lo que importa










1 de abril de 2017

Luciana Jazmín Coronado, 5 poemas 5


Fotografía de Rebecca Miller



NUBES DE ARROZ

padre trajo nubes de arroz
que quedaron de la noche

padre me hizo tragar el almuerzo
al son de la música para bailarinas

padre, no intentes que coma
verás caer mis libros,
me verás esconder historias,
revolear juguetes, clasificar espadas

padre trajo restos de mí
en una caja
son dibujos de encierro
con colores brillantes

papi, papi
no viste los osos del ártico
no viste mis redes desplegarse

yo, que abrazo a mis hermanos,
los medico y los protejo
como un padre fuerte

pienso en lo que me quitaste,
en lo que nunca me diste



Fotografía de Rebecca Miller



EL OSO

cuando te visitaba
dormía en el cuarto de servicio
con un osito,
el único juguete
que por la pena que me daba
le puse tu nombre, Daniel

Daniel duele, padre, está vivo en mí
Daniel es dulce
pero adentro es carnívoro
duele como el viento en las pestañas

duele papá Daniel
el espejo tuyo en mí
la obra hecha de sal
duele papá pero no sangro
dejo el fondo mío
en el aljibe
me espanto ante tu rostro viejo
tus ojos de telarañas, papá
duele aquello que se tiende
sin tacto sobre mí

papá he dicho
no vuelvas a mirarme
recito hasta sentir tu muerte;
cada palabra te deshace
de mí finalmente

padre de viento
podrás esperar lívido
este poema

marcaré
tu ataúd
con tiza

bordaré tu ropa

con poemas te haré
palabras en la boca

entraré
despacio, papá

para no molestarte




 Fotografía de Theresa Martinat, 1998



MI MADRE EN LA COCINA

mi madre teje una fe
cada día en la cocina
hurgando en los libros
la respuesta
de lo que deja de ser

sus arrugas son preciosas
pero ella las tapa;
yo siento que son destellos
de los años demorados
en cuidarme
las horas dedicadas
a darme de mamar
a enseñarme a decir

espero a mi madre que teje una fe
una pava silba permanente
el día se hace noche
y ella sigue entre los libros
abstraída como las lunas inmóviles
de su camisón

luego de medianoche
sigue sin comer
hace un esfuerzo por hervir zapallitos
mientras imagina
un piloto que la cubra
de todo lo que se viene


puedo tenderle una mano
explicarle que todo está bien,
que año tras año
me fue dejando
un sótano de estrellas



Serafina Steer, fotografiada de Rebecca Miller


EL CAMISÓN DE LILAS

en el espejo
veo los senos caídos de mi abuela
levanta los brazos
para dejar caer en su cuerpo
un camisón color pastel

de lejos parece sumergirse
en un campo de lilas

cuando ya está vestida
me acerco
y ella me abraza
aprieta su figura arrugada
y fuerte
contra la mía
me dice
me vas a tener siempre, siempre

traga saliva
y sé que se aguanta el llanto
luego me habla
de sus hermosos camisones
me muestra el placard
que desborda de ropa

me vas a tener

me imagino ya grande
jugando con mis hijos
y ella saludando
toda lila
detrás de la ventana




Fotografía de Theresa Martinat



EL REZO

en el fondo de tu sangre
hay una herida
que debés curar

el sol te dejará ciega
quedarán tus labios
como la corteza

tomarás un atajo
encontrarás tu sombra
serás piedra
serás pantera
serás extraña para otros
pero tendrás tu minuto de amor



Luciana Jazmín Coronado
(Buenos Aires, Argentina, 1991)
I PREMIO HISPANOAMERICANO DE POESÍA DE SAN SALVADOR
de Catacumbas, Valparaíso Ediciones, 2016
Nº 92 Colección de Poesía
para leer más en: CÍRCULO DE POESÍA
y en: EL POETA OCASIONAL

2 comentarios:

lunaroja dijo...

Impresionante esta poeta! Me ha encantado! qué delicadeza,qué sensibilidad!
Gracias Emma!

Miriam Tessore dijo...

lunaroja, todo el libro está unido por las historias familiares (mamá-papá-abuela-hermano) apunta directo al corazón
Un abrazo

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