La mujer escribe y eso es lo que importa










13 de mayo de 2017

Margaret Atwood, Un asunto de mujeres


Fotografía de Dorothy Shoes



UN ASUNTO DE MUJERES

La mujer del aparato con púas,
agujereado como un colador, que le aprisiona
la cintura y el espacio entre las piernas
es la Prueba A.

La mujer de negro que mira a través
de una celosía y tiene una estaca
de madera de diez centímetros metida
entre las piernas para que no la puedan violar,
es la Prueba B.

La Prueba C es la muchacha
que las matronas arrastran al monte
y obligan a cantar mientras sajan la carne
de entre sus piernas, luego atan sus muslos,
hasta que le salen costras y la creen curada.
Ahora puede casarse.
Para cada nacimiento la abrirán
en canal, luego la coserán. 

A los hombres les gustan las mujeres bien apretadas.
Las que mueren son enterradas con cuidado. 

La siguiente prueba yace sobre su espalda,
mientras ochenta hombres cada noche
se mueven a través de ella, diez cada hora. 
Mira al techo, escucha
cómo la puerta se abre y se cierra.
Un timbre sigue sonando.
Nadie sabe cómo llegó hasta aquí. 

Verás que lo que tienen en común
está entre las piernas. ¿Por esto
se lucha en las guerras?
Territorio enemigo, tierra de 
nadie, que se penetra furtivamente,
cercada, poseída, pero nunca con certeza;
escenario de estas incursiones desesperadas
a medianoche, capturas
y crímenes viscosos, guantes de médicos
grasientos de sangre, carne inerte, fuente 
del inquietante poder que posees. 

Este lugar no es un museo.
¿Quién inventó la palabra amor?


A WOMEN'S ISSUE

The woman in the spiked device
that locks around the waist and between
the legs, with holes in it like a tea strainer
is Exhibit A.

The woman in black with a net window
to see through and a four-inch
wooden peg jammed up
between her legs so she can’t be raped
is Exhibit B.

Exhibit C is the young girl
dragged into the bush by the midwives
and made to sing while they scrape the flesh
from between her legs, then tie her thighs
till she scabs over and is called healed.
Now she can be married.
For each childbirth they’ll cut her
open, then sew her up.
Men like tight women.
The ones that die are carefully buried.

The next exhibit lies flat on her back
while eighty men a night
move through her, ten an hour.
She looks at the ceiling, listens
to the door open and close.
A bell keeps ringing.
Nobody knows how she got here.

You’ll notice that what they have in common
is between the legs. Is this
why wars are fought?
Enemy territory, no man’s
land, to be entered furtively,
fenced, owned but never surely,
scene of these desperate forays
at midnight, captures
and sticky murders, doctors’ rubber gloves
greasy with blood, flesh made inert, the surge
of your own uneasy power.

This is no museum.
Who invented the word love?

(en Selected Poems II: 1976 - 1986, Houghton Mifflin Company,
Boston, 1987)




Margaret Atwood
(Ottawa, Canadá, 1939)
POETA/NOVELISTA/CRÍTICA LITERARIA/
ACTIVISTA POLÍTICA
de Historias realesBruguera Poesía, 2010
Traducción de María Pilar Somacarrera Íñigo
para leer MÁS
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