La mujer escribe y eso es lo que importa










1 de julio de 2017

Raquel Bluvstein, 3 poemas 3 (+1)


Fotografía de Elizabeth Gadd



EN EL EXTRANJERO

Así me sentaré... así: encogida y temblando.
Aquí el sol es frío en este cielo extraño.
Se oirá una callada orden, nostalgia por la patria.
¡Levántate y marcha!, ¿qué haces en tierra extranjera?.

Así me levantaré...así: por milésima vez.
Así me iré, sin fuerzas.
Así vagaré por los caminos, al solano y con lluvia.
Así amaré... así: sin sentido.


בַּנֵּכָר

כָּכָה אֵשֵׁב...  כָּכָה:  שַׁחָה וְרוֹעֶדֶת.
שֶׁמֶשׁ קָרָה פֹּה בַּשַּׁחַק הַזָּר.
צַו חֲרִישִׁי יִשָּׁמַע – גַּעְגּוּעֵי הַמּוֹלֶדֶת –
קוּמִי וּלְכִי!  מַה לָּךְ בְּאֶרֶץ נֵכָר!

כָּכָה אָקוּם...  כָּכָה:  בַּפַּעַם הָאֶלֶף.
כָּכָה אֵלֵךְ לִי בְּאֶפֶס אוֹנִים.
כָּךְ אֲשׁוֹטֵט בַּדְּרָכִים, בַּשָּׁרָב וּבָדֶּלֶף;
כָּכָה אֹהַב... כָּכָה:  לְלֹא פִּתְרוֹנִים.

תל-אביב, תרפ"ו



Fotografía de Elizabeth Gadd





ESPERANZA

Clavar en la oscuridad unos ojos suplicantes,
tender hacia el vacío unas manos ansiosas,
abrir el oído al susurro de las hojas,
esperar un milagro, aguardar un prodigio.

Mil veces desesperarse y mil veces creer
en el consuelo de los misterios, en la recompensa cercana, pronta,
sumergirse en el olvido y, de repente, despertar
y maldecir el veredicto aunque se acepte.

Buscar refugio en las figuras del pasado,
en su piadoso contacto, en su puro trato,
temblar al contener el llanto y, hasta que el día luzca,
embriagarse con la amargura del dolor y su extraña dulzura.




Fotografía de Elizabeth Gadd



TUS MANOS

Tus manos son tiernas como el regazo de una tierra patria,
como el de ésta, es agradable su contacto, es olvido y calma.
Aferrarse a ellas y saber:
¡aquí no temeré!.

Una mujer, sólo soy una mujer, sarmiento
que sube trepando y que al llegar a la copa,
ya sin apoyo, afligida y pálida
hacia la tierra me torno.




B O N U S  T R A C K


Fotografía de Elizabeth Gadd


TRANSFORMACIÓN

Este débil cuerpo,
este corazón apenado,
se convertirán en miles de granos de polvo fecundo,
en bienes de la tierra que esperan la primera lluvia
e irrumpen joviales hacia lo alto.

Con la bendición de la primera lluvia me derramaré hacia la libertad
por entre las grietas de mi ataúd,
por entre los regados terrones de tierra,
y para los ojos cansados por el solano haré germinar
en mis ojos...hierba






Raquel Bluvstein
(Vyatka, Rusia, 1890 - Tel Aviv, 1931)
en Poemas de Raquel Bluvstein, Editorial Riopiedras, 1985
Introducción, traducción y notas por Ana María Bejarano
para leer más en: MARASANATI A LAS TRES

1 comentario:

Alejandra Darriulat dijo...

¡Maravillosa poeta!
Infinitas gracias por acercarla.

Un abrazo,
Alejandra
-
http://lupadelviajero.blogspot.nl/

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