16 de enero de 2018

Ambar Past, Nocturno para leñateros


Obra de Catrin Welz-Stein



NOCTURNO PARA LEÑATEROS

I

Como no encuentra mujer,
el hombre sale a cortar leña;
así ya no siente frío
y la lumbre no le hace falta.

*

Había un hombre que se enamoró de una mujer en el bosque
Él tenía que irse y decidió dejarla embarazada,
para acordarse de que la quería.
Cuando regresó, había muchas mujeres y todas estaban
[embarazadas.
Ya no supo cuál era la suya.

*

Un hombre y una mujer hacían el amor en el bosque.
La mujer tenía frío; no había leña y el hombre fue a traer su
[machete.
Cuando regresó, todas las mujeres estaban en el bosque,
todas desnudas, todas embarazadas.
El hombre empezó a echar filo a su machete.

*

Un leñatero hace el amor con su mujer en el monte.
La mujer quiere prender una fogata pero no trae con qué
[cortar leña.
Él va a conseguir hacha y se olvida de su mujer.
Cuando la encuentra por casualidad ya no la reconoce
y se enamora de ella.

*

Un hombre fue a casa con su carga de leña.
No estaba la mujer, entonces no estuvo seguro de si era su
[casa o no.
Y salió a cortar más leña.

*

Un hombre va a casa de noche y decide cortar camino por
[el monte.
Una mujer lo espera bajo un árbol.
Él la abraza, la besa, engendra hijos con ella y luego se da
[cuenta
de que es un tronco podrido lo que tiene entre sus brazos.

*

El hombre vio una mujer en el bosque y quiso tenerla.
La mujer corrió y él corrió tras ella.

*

Ya no la alcanzó
y se dio cuenta de que estaba perdido.
Empezó a cortar árboles para salir de ahí.

*

Una mujer se escondió dentro de un árbol
y el hombre tuvo que cortar
todo el bosque para hallarla.
La encontró preñada.

*

La mujer fue con otro.
Así la leña nunca le faltaba
y jamás se apagó su fogón.

*

El hombre pegó a la mujer y ella regresó a su casa.
Los hijos se convirtieron en tuzas
y empezaron a roer las raíces de los árboles.

*

Ella era ciega y él sordo.
Ninguno de los dos se dio cuenta cuando el otro se fue.

*

Un hombre vive en el bosque perseguido por soldados.
Tiene un solo brazo y visita a su prometida
sólo cuando el camino está libre
de la nieve que muestra sus pasos.

*

El hombre no quería acostarse con todas las mujeres.
Pero no dejó en pie ni un solo pino
y ya no tiene dónde esconder su sombra.

*

Amarró un tercio de mujeres a su mecapal,
y apenas si llegó a casa.

*

Las mujeres prenden lumbre con el mango de su hacha.
–Aquí no hay árboles –dicen–,
ya no hace falta cortarlos.

*

La mujer no tiene hijos.
Siembra pinos y espera
la llegada de los leñateros.

*

Las mujeres vivían en el bosque.
Los leñateros iban allá y hacían el amor con ellas sobre la
[juncia.
Cuando acabaron con todos los árboles, las mujeres no
[tuvieron
ni en dónde hacer el amor ni leña para echar tortilla.
Los leñateros partieron hacia otros bosques.

*

Era de noche y la mujer fue a orinar al bosque.
Se asustó mucho cuando se asomó un hombre cargando
[machete.
El hombre se asustó más todavía que ella.
Cuando se dio cuenta de que el hombre estaba temblando,
[mirándola
bajo la luna con el pelo suelto, ella le dijo que se fuera.
Y el hombre huyó de ahí para contar que se le había
[aparecido una virgen.

*

El hombre iba de noche a solas.
Encontró una casa y una mujer que le reclamaba por haber
[llegado tan tarde.
Él no sabía de quién era la casa.
La mujer tampoco sabía.

*

Todavía era de noche
y encontró a su mujer en el camino.
–Vente –le decía ella,
y él la siguió hasta cansarse.
Cuando abrió los ojos,
ya era de día y estaba en su cama
con una mujer que jamás había visto antes.

*

Cuando despertó, había caído la noche
y estaba todavía en el bosque.
Lo llamaba una mujer y él la siguió por el monte.
Hasta que amaneció pudo ver bien su cara y era su mujer.
Ella también había pensado que él era otro.

*

Para ella, él era uno de los que cortaba su bosque.
Uno que dejaba hijos en todas las tierras.
Las hijas van a dar a luz.
Bajo las ceibas siembran sus placentas.

*

La mujer tejía al pie de una ceiba.
El leñatero estaba ciego y no sabía cuál árbol cortar.
—Déjame siquiera la ceiba –le pidió la mujer–,
porque a ella ato mi telar.
Le quitó el machete y se fue a parir.

*

Con machete partió el cordón.
Y con lana de ceiba vistió a sus hijas.

*

Arrullan al niño en su canoa
Lo entierran en el río
cuando deja de llorar
El niño ya no vuelve
porque jamás pisó la tierra
y no podemos volver
a donde nunca hemos caminado.

*

Las mujeres vivían en el bosque a solas,
porque no tenían hijos
ni hombres para engendrarlos.
Con el tiempo se acabó toda su ropa
y así estaban desnudas.
Prendieron lumbre al bosque para calentarse.

*

Se embarraron de hollín y bailaron sobre las brasas.

*

Sólo el humo quedó. No había leña,
ni siquiera una astilla de roble
para la cuña del hacha.

*

Las mujeres llenaron sus ollas de ceniza.
Se acostaban con hambre
entre las piedras del arroyo seco.
Dejaron de soñar.

*

Había un leñatero
que se enamoró de todas las mujeres del bosque.
Debajo de cualquier palo
abrazaba a la que se le ponía enfrente.
Ni un ratito le quedaba para hacer leña.

*

Un hombre se perdió en una arboleda de floripondios.
Había muchas mujeres y él se enamoró de todas.
Tumbaba las matas hasta que quedó sin filo su hacha.

*

Entonces las mujeres le hicieron leña
y prendieron fuego a él y a todos los árboles.
¿Tiendo esta noche nuestra cama?,
pregunta ella después de morir.
Él dice que quiere tener una culebra
con piernas de mujer.

*

El amatero se prendó de la piel de un árbol.
Se la llevó a casa.
Se tendió sobre ella para soñar.
La culebra del cuento se estiró,
tan lejos como la memoria,
tan largo como la espera.
Con gises del río trazó para sus dioses:
encantamientos,
plegarias.

*

Escribió en la corteza los nombres de su amada:
canoa de sabino que sigue el curso del agua.
Batea de ceiba donde se enjuaga los hilos.
Palo de los caminos.
Palo dulce del olvido.
Tan cerca como la muerte.
Tan corto como el último día.

*

El leñatero tardó en regresar.
Mientras le esperaba,
la mujer tejió canastas de juncia
y las llenaba con hojas que soltaba el madrón.
Cayeron todas las hojas antes de que llegara el hombre.

*

Cuando regresó el bienamado, ya era otoño.
Les traía paja y liquen a sus hijos
y canciones de la pradera.

*

A la mujer ya no la reconoció.
La confundía con todas sus hijas
y ninguna estaba embarazada.

*

No había espinas.
No nos preocupábamos del final
ni por los nombres de las cosas / la alegría,
el olor de quienes nos acarician.
No nos acordábamos de nada.

Cuxtitali, 1988-2003

(de HuracanaConsejo Estatal Para la Cultura y las Artes de Chiapas, 2005/
Amargord Ediciones, 2016)
extraído de: VOCES DEL EXTREMO




Ambar Past
(Durham, Carolina del Norte, EE.UU., 1949)
Nacionalizada mexicana en 1985
Reside en San Cristóbal de las Casas, 
Chiapas, México
POETA/ENSAYISTA/TRANSCRIPTORA/TRADUCTORA/
ARTISTA GRÁFICA/DISEÑADORA DE LIBROS-ARTE/
EDITORA/ECOLOGISTA/ALQUIMISTA
para leer una entrevista en: IMAGINALEE
y MÁS

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