21 de febrero de 2018

Leticia Ressia, A456


Fotografía de Dorothy-Shoes




A456

163 personas en espera.

Los números son el universo.
cada vez que mi madre me hace reiki
millones de números en forma de energía cósmica entran al cuerpo.
Estoy otra vez, en el banco, como cada mes. Aquí, el ente financiero
hace falso reiki a todos los clientes, energías que dan y quitan
desde los chakras cuentas.
A la izquierda de los sentados
un espejo extenso nos devuelve
algo de imagen. La distorsión de alguien mejor.
Atrás del espejo, las doce cajas
ocupan la rueda astrológica del orden divino
el círculo celeste ordena el banco
los colores de las bombachas de las cajeras
la hora del sol pegando en el techo
el Jesús Rey arriba de los hombros.
Me ha tocado la caja 12:
“enemigos ocultos muestran la herida del infortunio
toda pena es alta y pide su lamento
el precio se paga y es justo a los dioses de antaño.
Toda locura es un estado del alma.”

A456
Los empleados deambulan
pequeños querubines con pantalones de vestir, cuidan al cliente
nos dan un número, responden las preguntas
pero hay leyes en este templo que no se rompen

Arcángeles negros vigilan que la espera de los infelices
No altere la dignidad del dinero

A456
La dignidad del dinero reina por sobre todas las cosas

A456
Dios está aquí pero no entra su fuego
por eso envió a su hijo en la nave de una mujer virgen
porque así lo indicaba la constelación de virgo
“Viajarás muy lejos mi pequeño Kal-El
harás de mi fuerza la tuya
verás mi vida a través de tus ojos
y yo la tuya a través de los míos
el hijo se convertirá en padre y el padre en el hijo.”
Amén.
Pero todavía no ha entrado a este banco
el hijo capaz de predicar
la dignidad del hombre por encima de las cosas.

La más oscura noche vigila a las 13.30hs
mi sol verde, la escorpiana naturaleza de mis días
esa manera de ser uno con el todo
mira el ojo que nos mira,  la crueldad de Mordor.
Otros lo ven también
pero abren la crema de ordeñe recién comprada
hablan del clima y de mundanas cosas
y todo se diluye en la nada de la rutina planetaria.

Hace muchas lunas
en andamios de telgopor reconstruyeron
los albañiles, este edificio. 
Ángeles mestizos traídos de las márgenes por la vena cava del Ersa 36
Construyeron con su alegría la ironía de la felicidad
y han pintado sus paredes con la sangre de los toros
Nadie atacará este templo ni violará sus puertas.

La cosa es así.
Salgo del banco
apoyo un mano en el lomo del muerto
su casa de aire y le digo:
Yo no soy digna de que entres en mi casa
Pero tengo este corazón de animal arrojado
Tomad y comed todos de él porque este es el cuerpo
Donde alojé todo mi cuerpo
Una manzana hecha de carne
Una manzana sin fe
Todo veneno.







Leticia Ressia 
(Pellegrini, Buenos Aires, 1979) 
Reside en Córdoba
en Antología Poesía: 1995-2015
20 años agarrándose los dedos, Editorial llantodemudo , 2015 
para leer MÁS
su blog: LA ERA DEL CANICHE

2 comentarios:

Anónimo dijo...

simplementye espectaura. leticia!! susana zazzetti

Susana Zazzetti dijo...

perdón, corrijo: simplemente espectacular, leticia. susana zazzetti.

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