3 de agosto de 2018

Laura Forchetti, 3 poemas 3


Fotografía de Inkeri Jäntti




he visto pasar dos mujeres del brazo
a las tres de la tarde
bajo el silencio
que se enciende como una lámpara

y en la siesta suspendida
del violeta dulce de los paraísos
viene aquel verso
van pasando mujeres a mi lado

hemos sido una vez
mi abuela y mi madre
y yo con el niño dormido
que obligaba a los secretos
en la serenidad del aburrimiento

nuestras voces
atraviesan los años
todavía

algo nos contábamos

ahora
el calor devuelve los paraísos

voy por la misma calle
por donde la vida se desperdiciaba
sobre el tedio
sin dolor

cobijada en los nombres repetidos

las líneas femeninas
sucediéndose

hablamos con mi madre hace unos días
la abuela ya no está
y los chicos llenan el aire

el tiempo tiene una intensidad
insoportable

y la vida que va
como si no importara






Fotografía de Marte Lill Somby, Offer, 2017




todavía no llovió
cruzo mi pueblo
bajo el silencio
domingo medianoche

envuelta en un chal
que he tejido yo misma

y en el gesto de doblarlo
sobre mis brazos
ha venido a mi boca
un poema de dickinson

            como si lo más mínimo
            fuera infinito –para mí-

tan lejana yo
de su lengua
de los detalles de su casa
de sus libros religiosos

pero     sin embargo
aquí
doblando un chal
sobre mis hombros
mientras camino por la noche
vuelvo a ser ella 
mi hermana
vestida de blanco

una conversación abierta
como un río
que avanza en desorden
llevando la sombra de la luna
casi nada

la suave intimidad
de dos mujeres
que hablan en voz baja

reunidas en el azar
de un gesto

ese rostro 
que se acerca
tiene mis ojos
            tengo tanto que hacer

los versos
en la oscuridad
donde me conozco:

la piel erizada de frío
los juegos con las estrellas
el acto inútil de poner flores
en un vaso







Fotografía de Inkeri Jäntti



señalo alguna cosa
salimos del camino
para verlo

justo antes de la noche
en la orden de reunirse
garzas blancas sobre las ramas
de un árbol oscuro
a orillas del río
veinte o treinta
dispuestas como magnolias

por momentos algo las agita
se desordenan
un barullo
después mansas a esperar
la oscuridad

de este lado del río

la luna
se dobla
un pétalo
un perfume

pablo y las nenas de marta
hacen silencio
se les enfrían las caritas
con el último aire de la tarde

mañana vamos a dibujarlo
el árbol de las garzas
en mitad del otoño

las ramas vacías
se encienden como lámparas
preparando el sueño

observamos desde la otra orilla

el agua se torna más brillante
cuando baja el sol
hace un espejo

nunca vimos tantas

en cuclillas
la frente lastimada
entre las plantas bajas
un escondite

no volver a casa
mirarlas para siempre
encender un fuego
sobre la tierra
las rodillas mojadas
contarnos secretos
como las garzas

que ahora empiezan a hablar
mueven lento las cabezas
se hamacan
con la vista
buscan la luna

que ha quedado a medio camino
casi transparente
sobre el agua.









Laura Forchetti
(Coronel Dorrego, Buenos Aires, Argentina, 1964)
POETA/DOCENTE
de Temprano en el aireVacasagrada Ediciones, 2012
para leer una entrevista en PÁGINA 12
para leer más en: EL INFINITO VIAJAR y en LEXIA
sus blogs: TODO LO MARAVILLOSO y PASO DE LOS TEROS

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