La mujer escribe y eso es lo que importa










17 de diciembre de 2010

Silvia Ugidos, Del miedo


s/d del autor de la fotografía



DEL MIEDO

Cuando era pequeña
el miedo me esperaba todas las noches
debajo de la cama a la hora de dormir,
bastaba entonces
la súplica infantil de un vaso de agua
para sentir por el pasillo los pasos de mi padre
que acercaban
el talismán seguro para ahuyentar fantasmas
y ya no se atrevían a salir
los monstruos del armario
ni la luz de la lámpara acercaba a proyectar
sobre la colcha su sombra macabra
y detrás de las cortinas el hombre del saco
se hacía pequeño, pequeñísimo hasta desaparecer.

Ahora el miedo me acecha en todas partes,
no respeta los ritos
y se presenta siempre cuando menos lo espero
susurrando que nada dura eternamente
con la voz de algún muerto que regresa a mi sueño
para pedirme un vaso de agua.




DO MEDO

Quando eu era pequena
o medo esperava-me todas as noites
debaixo da cama na hora de dormir,
bastava então
a súplica infantil dum copo de água
para sentir os passos de meu pai
no corredor
trazendo o talismã seguro de afastar fantasmas
e os monstros já não se atreviam
a sair do armário
nem a luz da lâmpada dava para projectar
sobre a colcha a sua sombra macabra
e atrás das cortinas o homem do saco
fazia-se pequeno, pequeníssimo, até desaparecer.

Agora o medo assedia-me em todo o lado
não respeita os ritos
e aparece sempre quando menos o espero
sussurando que nada dura eternamente
com a voz de um morto que volta ao meu sonho
pedindo-me um copo de água.

Traducción al portugués de Albino Matos






Silvia Ugidos 
(Oviedo, España, 1972)
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6 comentarios:

José Antonio Fernández dijo...

El vaso de agua como centro del mundo.
Muy buen poema, y foto.

Maia dijo...

También en mi caso mi padre auyentaba mis miedos, aquellos que mi madre se ocupaba de crear. Había cierto equilibrio en su repartición de roles. Y yo lo tenía claro.

Curiyú dijo...

Necesito que alguien me abrace cuando viene el miedo. Padre o puta, pero que me abrace!

Carmela dijo...

A veces podemos engañarnos pensando que la ausencia de esos talismanes, nos han hecho fuertes e inmunes, pero no es cierto.Hermoso poema.

Blue dijo...

Yo procuro que mis muertos nunca pasen sed.
:-(

marcela dijo...

Mis miedos son miles, algunos pequeños otros grandes, procuro dejarlos en el sofá antes de irme a la cama que es cuando fieramente atacan.
Besos

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