La mujer escribe y eso es lo que importa










6 de agosto de 2017

Verónica Pérez Arango, 3 poemas 3


Fotografía de Holly Lynton



EL CUIDADO DE LAS COSAS

Cuando volvimos de viaje
hubo que reconocer de nuevo
la vieja casa. La pileta de lona
era una laguna viscosa y quieta
con vida microscópica
brillando entre restos de hojas 
y alas podridas de insectos. 
Nadie podría sobrevivir en un medio así. 
Mejor dicho: ningún hombre o mujer 
por más optimista que sea.
Hay cosas que no necesitan cuidado
se transforman solas y alejadas
de cualquier mano laboriosa,
con la espesura del tiempo
o apenas el roce de la luz.
Esos días aprendimos a mirar
la efervescencia de la vida
y por primera vez no quisimos 
cambiar nada de nada. 




Fotografía de Holly Lynton


BALANCE DEL AÑO

Querida amiga, se acerca fin de año
estás cansada para el festejo
pero lográs encender algo, la tristeza
debajo de tu voz plena y segura.
“Voy a separarme en enero”
me confiás a la vez
que dos lágrimas como puntitas de alfileres
caen sobre el mantel.
Estamos en un bar de la costanera
con el río atrás, olemos el agua turbia
que apenas se mueve.
Nuestros vasos de cerveza se pegotean
adentro de las manos. Sentís
que la balanza de diciembre se inclina
hacia el lugar más ciego.
“Todos estamos solos, siempre”.
Lo decís y yo en ese instante
más quiero permanecer con vos
comiendo pizza, imaginando
que el agua pierde su quietud amarronada.
¿Cuándo nos perdimos? ¿qué dejamos de lado?
¿cómo nos dimos cuenta de que verdaderamente
no hay compañía posible?
¿cuál creés que va a ser nuestro próximo faro?
¿hay una llegada? ¿Él ya no llega a vos?
¿y vos a él? ¿cuándo ocurrió? ¿crujió la madera?
¿hizo click el botón? ¿cuándo sonó 
la alarma en tu cabeza? ¿hay un corazón
que no pueda arrasarse? ¿qué cuerda nos une?
Estiramos los hilos de pizza
como cuando éramos chicas tensábamos
los límites de un globo de chicle.
¿Cuánto podemos aguantar? ¿a qué velocidad
podés quebrarte vos? ¿y vos?
Mucho más tarde lloramos abrazadas
para humedecer nuestras pieles
calientes de verano.
El cielo era una cápsula divina.




"Holding Emmanuelle",  fotografía de Elinor Carucci, 2008


AUGURIO

Son las seis de la tarde: miro por la ventana 
abierta y veo las nubes rosadas de domingo 
bajar hasta mi casa. Ellas cantan 
en el idioma de mi madre lo que será mañana.
Rosso di sera buon tempo si spera 
lo que hará el nuevo día con nosotros.
¿Seremos más generosos más valientes? 
¿Podremos por fin cuidar del otro?
Tengo una hija que sabe sonreír
y ahora descansa abrigada al lado mío 
como si la hubiese rescatado 
de un naufragio. Miro su cuerpo pequeño
le toco las manos y escucho su respiración.
Corroboro el letargo milagroso. 
Una brisa mueve las cortinas y el cielo 
cada vez más rojo se espesa.
El futuro está cerca. Me pregunto
si habremos de tener miedo.




Verónica Pérez Arango
(Buenos Aires, Argentina, 1976)
POETA/PROFESORA DE LETRAS
Colección Poesía, Buenos Aires, 2017
Prólogo de Mario Ortiz
para leer más en: EL INFINITO VIAJAR

3 comentarios:

lunaroja dijo...

Las generaciones de poetisas jóvenes que nos traes, me parece un regalo para el alma!

ana claramonte dijo...

Precioso el tercer poema.Muchas gracias!!

una chica de ojos marrones dijo...

me encantan los tres!! pero de una manera especial el segundo... no sé porque...
besos!! y como siempre un placer pasar a "verte"

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